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Nueva llamada a la acción
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Algunas lecciones prácticas de ESG luego del derrame de petróleo en Ventanilla

Profesores del PAD analizan el caso reciente del derrame de petróleo en Ventanilla, respondiendo preguntas claves respecto al impacto económico, social y empresarial de este caso, y resaltando los criterios ESG a tomar en cuenta.

Alejandro Fontana, José Valer y Eduardo Roncagliolo

Autor:
Alejandro Fontana, José Valer y Eduardo Roncagliolo

El reciente derrame de petróleo en Ventanilla ha enfrentado a los diversos participantes de la sociedad peruana a nuevos retos y oportunidades de aprendizaje. Políticos, empresarios, periodistas y hasta nuestras propias familias se encuentran confundidas al intentar evaluar daños, acciones que se deben tomar y quienes deben asumirlas de modo que se logre reducir el impacto ecológico, económico y social del accidente

Como todo tema popular y mediático que no ha sido bien estudiado ni técnicamente ni legalmente, es presa fácil para ser usado políticamente. Nos indignamos con las imágenes, y por ausencia de un conocimiento apropiado, buscamos culpables y apoyamos cualquier solución superficial que mencione un periodista, un “influencer” o una autoridad política. 

De ese modo, separar una opinión política de lo que es una reflexión racional y técnica se vuelve una tarea difícil, y nos alejamos de soluciones sostenibles y efectivas ante un problema complejo y concreto. Además, nos impide sacar los aprendizajes debidos. 

Un camino mucho más efectivo se inicia cuando se hace un diagnóstico adecuado, con la evaluación y elección de criterios bien pensados, por unas decisiones acorde a su prioridad, y con unos planes de acción en diversas dimensiones.

Curiosamente, esta metodología no es usual en nuestro mundo práctico, donde la presión por actuar nos lleva a no esperar los cálculos precisos (lo perfecto suele ser enemigo de lo práctico, se suele comentar) y a decidir en base a estimaciones. Tanto la inacción del perfeccionista como la actuación politizada del facilista conllevan, ambas, altos costos para la empresa, la sociedad y el medioambiente

Intentemos, con este artículo, ser objetivos y alejarnos de ideologías o agendas para mirar con calma la evidencia empírica. Aproximémonos al problema con los mismos criterios con los que evaluaríamos un proyecto empresarial o una inversión financiera.

Vamos a preguntarnos, por tanto, ¿cuánto puede limpiarse del petróleo derramado?, ¿qué importancia tiene el tamaño del área impactada?, ¿cuál es el impacto económico y social de este derrame de petróleo? Y ¿de qué orden sería el monto de la reparación? 

Estas preguntas nos ayudarán a ser más objetivos al evaluar la magnitud del problema, su impacto en el medioambiente y el que tendrá la empresa. Y puesto que deseamos aprender, que esta reflexión nos lleve también a indagar los riesgos ambientales o de otro tipo: seguridad, incendios o vulnerabilidades que podemos tener cada uno de nosotros en nuestras empresas. Toda acción preventiva siempre será menos costosa. 

 

hombre parado sobre petroleo derramado en el mar

 

¿Cuánto puede limpiarse con las últimas tecnologías?

Según la International Tanker Owners Pollution Federation, el alcance usual de petróleo recuperado en un derrame costero varía entre un 10% y un 15% del volumen. En el caso del Exxon Valdez, que tuvo un accidente en 1989, solo se recuperó un 14%. 

En el derrame de la plataforma semisumergible Deepwater Horizon, que se produjo en el Golfo de México el año 2010, los esfuerzos de limpieza lograron quemar y disolver químicamente un 21% y se aspiró un 17%. Es decir, el volumen de petróleo que puede recuperarse con las últimas tecnologías es aún muy bajo. 

La recuperación de petróleo vertido en el mar es, sin embargo, una operación muy costosa. El costo de recuperación de un derrame de 10,000 barriles puede alcanzar una media de US$1,152 millones. Esto es, se recupera poco y cuesta mucho, lo que puede llevar a incentivos negativos, y explicar los mensajes confusos que encontramos en los medios noticiosos.

En las redes sociales abundan las promesas de milagros tecnológicos, pero estas no son realmente eficaces. Por ejemplo, el uso de diluyentes contamina 50 veces más que el mismo petróleo. La British Petroleum probó esta alternativa en el accidente del Golfo de México, en 2010, y llevó a la consecuente prohibición de su uso en varios países. 

De otro lado, la opción de quemar el petróleo produce contaminación del aire. Y con relación a la vía natural, el uso de fertilizantes para estimular el crecimiento de microorganismos en el lecho marino es, sí, una alternativa, pero es muy lenta. Puede tomar décadas limpiar el petróleo derramado. 

En los últimos años también se han propuesto otras nuevas tecnologías, como una esponja a base de carbón que absorbe treinta veces su peso en petróleo, desarrollado por Norwestern University; un jabón compuesto de sales y rico en hierro que magnetiza las gotas de petróleo dispersas, de la Bristol University; el robot Seaswarm, del MIT; y unos submarinos microscópicos. Sin embargo, estas tecnologías están aún en fase de emprendimiento, tipo startup.

En conclusión, la intervención humana para acelerar la reabsorción del petróleo vertido en el mar es deseable, pero queda muy limitada. Es prácticamente imposible remover un derrame con eficiencia y en poco tiempo.

 

ave muerta debido al derrame de petroleo en ventanilla

 

¿Importa realmente el tamaño del área afectada?

Un criterio muy difundido por la prensa es basar el impacto en el tamaño del área afectada. En el caso del derrame en Ventanilla, se dice que el área afectada es de 1.8 millones de metros cuadrados, o su equivalente, a 350 canchas de fútbol. Sin embargo, lo que realmente importa son los 41 Km (o 25 millas) de extensión costera afectada. 

Esta dimensión sirve (según las mejores prácticas internacionales) para definir los planes de contingencia; en concreto, el mecanismo de  limpieza a utilizar. Las barreras y disolventes son útiles hasta una dispersión de 20 millas.

Una distancia mayor requiere el uso de al menos 50 Skimmers: botes que absorben la mezcla de agua y petróleo, y la separan; o de un Superskimmer: un tanquero adaptado que puede aspirar 500 mil barriles de agua contaminada al día. Más allá de las 200 millas de dispersión del derrame, la limpieza se abandona pues ya no es viable.

Considerando la velocidad de la corriente de Humboldt en el verano austral, los anuncios estatales y privados que aparecen en la prensa, y que proponen terminar la limpieza entre 11 días hasta 2 meses, se alejan mucho de la evidencia científica y empírica, a no ser que aludan, únicamente, a una limpieza cosmética.

Incluso en este caso, limpiar el petróleo expuesto sobre la superficie en la orilla de la costa (con una eficiencia usual, de entre 55% a 90% según los recursos que se dediquen), tomaría unos 12 meses.

voluntarios limpiando la playa tras el derrame de petroleo en ventanilla

 

¿Cuál es el impacto económico y social de este derrame de petróleo?

El derrame de Ventanilla puede considerarse como un evento de impacto medio.  Esto, asumiendo que la cantidad de petróleo derramado en el mar ha sido de diez mil barriles y considerando el alcance estimado, hasta el momento, de la zona afectada. Para tener cifras más exactas, tendríamos que esperar varios meses a los peritajes oficiales, puesto que con frecuencia, las medidas iniciales tienden a minimizarse o exagerarse según la agenda política y el momento mediático. 

Según nuestro análisis, y en una primera estimación1, la suma de los impactos directos e indirectos en la pesca artesanal y comercial, en el comercio, actividades portuarias y en el turismo del territorio contaminado significarían pérdidas en ingresos de entre 131 y 587 millones de soles. Si deseáramos expresar la pérdida en términos del PBI2 del 2019 (de las provincias del departamento de Lima, excluyendo Lima Metropolitana y el Callao), equivaldría a una pérdida de hasta 1.2%.

El impacto social para la población del territorio afectado (64 mil familias con un 44% de pobreza) se reflejaría en una pérdida de empleos de entre 1,729 y 5,693 puestos de trabajo al año, en un horizonte de 14 años. La Tabla 1 recoge el detalle de estos cálculos.

 

Tabla 1. Resumen de impacto de 10,000 barriles en el largo plazo en Costa Lima Norte

tabla pad

Basados en estudios empíricos actuales, hemos estimado un rango de tiempo entre 10 y 20 años para eliminar el impacto ambiental del equivalente al número de barriles derramados en el evento de Ventanilla3.

La persistencia inesperada de petróleo en los sedimentos y bajo la superficie, y las exposiciones crónicas continuarán afectando la vida silvestre mediante reducciones de la población, efectos indirectos e interacciones tróficas en una media de 14 años después de la fase aguda del derrame.

De otro lado, y al igual como se procede cuando se valoriza una empresa o inversión, el monto se ha llevado a valor presente4 para considerar los efectos futuros y el costo de oportunidad asociado, en todo el horizonte de mitigación.

La estimación asume un rango probabilístico de escenarios en base a la eficiencia de la limpieza del derrame. Como ya se ha comentado, los niveles de limpieza de este tipo de accidentes son bajos, y en este caso los rangos admitidos como viables en investigaciones de eventos similares están entre 14% y 20%. 

 

El efecto en la empresa

Además de las posibles demandas estatales, gremiales, civiles y particulares, los medios de comunicación comentan mucho la falta de una regulación adecuada sobre el caso.

También se habla de posibles multas del gobierno peruano con montos desde 100 UIT (alrededor de US$100 mil) hasta valores mucho más altos, como los recogidos en un reporte del FMI sobre compensación por polución y bajo instrumentos legales vigentes de otros países, que pueden llegar a US$ 1 billón para un tanquero de dimensiones semejantes al involucrado en el evento de Ventanilla.  

Sin embargo, algunas evidencias empíricas pueden ayudarnos a dimensionar mejor la expectativa sobre el posible monto compensatorio, calculando sus equivalencias al caso Ventanilla. La British Petroleum habría pagado un equivalente a US$ 75 millones por el evento Deepwater Horizon del 2010. El monto pagado en el caso Prestige en las costas españolas el 2002 hubiera sido de $43 millones; y por el famoso caso Exxon Valdez, de 1989, se hubiera pagado $3.5 millones. 

Aunque vemos que el monto compensatorio se ha ido incrementado en el tiempo, estos tres casos dan idea más cercana de lo que se podría esperar en reparaciones, incluyendo el pago total al gobierno y todas las demandas privadas. 

No obstante esto, compensar los costos económicos estimados al territorio impactado y sin el costo de limpieza, impactaría considerablemente en los resultados de la empresa involucrada. El golpe financiero equivaldría entre 0.5 a 2 veces el EBITDA del 2019 de la filial peruana de Repsol. 

A la pesadilla mediática se suma la politización, que aparece con soluciones facilistas como paralizar la empresa o embargar el barco tanquero involucrado (cuyo valor de venta usado no pasa de $58 millones). A esto se añade la tendencia mundial, cada vez más influyente, sobre la sostenibilidad de los principios ESG. 

En enero de este año, se publicó el borrador de la Taxonomía de la Unión Europea aplicable a los reportes regulatorios. En Europa, los grandes fondos de inversión y también cualquier partícipe del mercado de valores no solo tienen que cumplir con los requerimientos del compliance, sino además, deben satisfacer a sus clientes, que ahora, prefieren invertir en empresas con buen gobierno corporativo y que no tienen actividades perjudiciales para el ambiente ni el bienestar social. 

En Madrid, en los primeros días de la noticia, la acción de Repsol cayó hasta un 7% (una pérdida equivalente a 900 millones de euros en capitalización de mercado). Sin duda, el efecto local e internacional en el costo de capital para la empresa será manifiesto, si no se maneja adecuadamente.

Otras medidas contra la empresa como suspender sus actividades, son mediáticas y contraproducentes por la ineficiencia del Estado: crean desabastecimiento e inflación. Perú es dependiente de pocas fuentes de combustible, y no cuenta con un plan energético útil y moderno, en línea con el mundo globalizado que tiene principios de sostenibilidad. 

Más bien, está plagado de slogans y legalidades que manifiestan una ausencia de conocimiento en los cálculos del impacto, y planes de contingencia superfluos y perjudiciales al bolsillo de las familias peruanas. 

Por ejemplo, no se cuenta con temas básicos como la practicidad sobre las reservas nacionales estratégicas o el manejo del riesgo del precio de derivados financieros de materias primas, que protejan de la inflación a los consumidores, y todo en un contexto de dependencia de pocas fuentes. 

Cualquiera de las medidas políticas anunciadas arriesga el desabastecimiento y sería excusa para un alza de precios, similar al problema del gas, un tema también politizado.

De otro lado, también estaríamos sometidos a demandas internacionales, un área donde no tenemos mucha solvencia debido a la mala negociación de los términos del derecho financiero de nuestros acuerdos internacionales, pero que a la prensa se le venden como hitos exitosos del gobierno de turno.

 

Reflexión final

Deseamos que este breve resumen sobre los criterios, los impactos y la realidad que está en juego sirva para abrir la discusión y el diálogo racional y productivo sobre este problema. Y que, además, nos ayude a aprender de nuestros errores, comprender un poco más la complejidad de la realidad y alejarnos del facilismo. 

Aunque estos eventos son lamentables, al menos deberían servirnos para cambiar la pasividad por un aprendizaje proactivo. Y no solo en las empresas y el gobierno, sino también en las familias peruanas. No asumir la responsabilidad de la sostenibilidad en el Perú nos afecta a todos.

 

 

Observaciones:

  1. El análisis considera 1,500 escenarios Montecarlo posibles con un nivel de confianza de 90% en valor presente de ingresos perdidos inducidos en las actividades económicas, usando nuestro algoritmo. Este analiza bajo programación dinámica las iteraciones mediante un algoritmo de machine learning supervisado para procesos de decisiones de Markov, hasta alcanzar una convergencia menor a 5% estadística en las variables de salida. Más detalles disponibles en un working paper en proceso de publicación.
  2. Ingresos de producción descontados de producción intermedia.
  3. Considerando la recuperación de recursos y servicios como el retorno a las condiciones que habrían existido si no hubiera ocurrido el derrame.
  4. Los flujos de costos son descontados a una prima de riesgo Perú que incorpora el riesgo soberano más la prima de costo de capital estimado sin riesgo idiosincrático.